ALGARVE

El Algarve es la región más meridional de Portugal continental. Su territorio corresponde a la comunidad intermunicipal de Algarve. Engloba una subregión con el mismo nombre y con las mismas dimensiones, y que corresponde también, en su amplitud, a la provincia tradicional del mismo tamaño, al distrito de Faro y a la nueva Gran Área Metropolitana del Algarve. Tiene una superficie de 4960 km² y una población residente de 451.006 habitantes (INE 2011). Su capital es Faro. El Algarve es la región más visitada de Portugal. Más de 9 millones de turistas extranjeros visitan el Algarve todos los años. Limita al norte con el Alentejo y al este con Andalucía

Desde la presencia romana hasta la larga herencia musulmana, de la reconquista cristiana a la epopeya de los descubrimientos portugueses, no faltan motivos para redescubrir señales de un pasado histórico determinante.

Las marcas de la presencia humana en el Algarve se remontan a tiempos inmemoriales. Son ejemplo de ello los milenarios vestigios neolíticos y las más recientes, pero no menos interesantes, estaciones arqueológicas romanas, abiertas al público. La visita al pasado de la región y a su valiosa historia también se hace recorriendo los diversos museos arqueológicos, que encierran un amplio patrimonio aún por descubrir.

Heredera de antiguas civilizaciones, la región algarvía fue igualmente lugar de paso de otros pueblos, en una conexión casi siempre facilitada por el inmenso mar que baña sus costas.

Los más de cinco siglos de influencia árabe marcaron para siempre el destino de la región, empezando por el propio nombre: Al-Gharb, El Occidente. Esta presencia, que se prolongó del s. VIII al s. XIII, aún hoy se encuentra muy patente en los nombres de las poblaciones, en la agricultura, en la arquitectura de los monumentos, en los enrejados de los balcones y chimeneas o en el blanco de la cal que insistentemente cubre los caseríos de muchas localidades algarvías. Silves asume entonces la centralidad de la región, fruto de una estratégica ubicación geográfica.

A mediados del s. XIII, las tierras algarvías son las últimas de Portugal en ser conquistadas al dominio musulmán. Después de largos avances y retrocesos, la reconquista cristiana cuenta con la importante colaboración de los Caballeros de la Orden de Santiago, liderados por D. Paio Peres Correia, para poner fin, en el reinado de D. Afonso III, a la presencia árabe en el Algarve y unir la región al reino de Portugal. Además de Silves, Tavira y Faro, actual capital del Algarve, son definitivamente tomadas a los moros. Se fundaba así el Reino de Portugal y de los Algarves.